lunes, 13 de junio de 2011

Fiesta de la Unión - 50 Aniversario del Colegio del Naranco



La fiesta de la Unión se celebró como estaba previsto y con una asistencia numerosa. Ofició la misa el titular de la Inspectoría Salesiana de León, Don Pacheco, que fue educador salesiano en el Naranco durante varios años hasta 1973. Posteriormente en el local de la Asociación tuvo lugar una animada sesión vermouth propicia para reencuentros emocionados y recuerdos imborrables. Don Graciano y Don Juan Llamas vinieron desde León para compartir la fiesta.

Posteriormente en el restaurante Latores se celebró la comida de hermandad con la entrega de la insignia de socio de honor al antiguo alumno Juan José Llaca y al salesiano Don José Revilla, vinculado al Naranco desde su apertura en 1961 a 1968. Hubo palabras del Director de la Fundación Masaveu, Don Belarmino, de Don Pacheco, del presidente regional de AA.AA Salesianos, Florencio y de los propios homenajeados. Hubo aplausos sentidos para Don Juan, afortunadamente muy recuperado, y armonía y confraternización entre todos.

Se aludió al 50 aniversario del Colegio del Naranco y se acordó dar pasos para celebrarlo en el otoño. Intentaremos implicar y movilizar al mayor número posible de compañeros. Aquí publicaremos cualquier información relevante sobre las gestiones que se vayan realizando.

viernes, 8 de abril de 2011

Una reflexión

Casi todos los antiguos alumnos del colegio cuando hablamos de nuestros años allí, lo hacemos resaltando la convivencia con nuestros compañeros, la dedicación de los salesianos, la añoranza de aquellos años de muchos juegos y pocos aprobados, del pelo rapado y los pantalones cortos, aunque esto se fue corrigiendo con el paso de los años etc., etc. Pero nos olvidamos de una cosa, para mí muy importante: fuimos SUPERVIVIENTES. Supervivientes en el colegio y, gracias a eso, también en la vida.
Algunos al enfrentarse con la realidad fracasaron, pero la inmensa mayoría conseguimos salir adelante gracias a esos años de camaradería, de solidaridad, de sacrificio, tanto propio como de nuestros educadores y de la familia, quien podía contar con ella.
Pero esto es como en la mili que solamente hablamos de lo bueno, pero también lo hubo malo. Yo recuerdo verdaderas humillaciones por parte de algunos salesianos hacia alumnos que, visto desde la perspectiva de los años, ponen la piel de gallina; y es que algunos compañeros, generalmente los más débiles, eran los "beneficiarios" de burlas verbales y escarnio físico, de campanazos en la cabeza y patadas en el culo. No entraré en detalles aunque los tengo muy grabados. Para estos compañeros de colegio va toda mi admiración y todo mi respeto. Solo por eso ellos han tenido más dificultades para salir adelante en la vida.
Tengo muchos amigos salesianos y ex-salesianos; para todos los que respetaron y se hicieron respetar también va mi admiración y mi respeto. A los otros, que les vaya bien; yo procuro olvidarlos.

Segis

domingo, 20 de febrero de 2011

Despedida del colegio

Era el año 1978, un día lluvioso (parecía que ese día se había vestido para la ocasión), unos muchachos ese día se despedían del colegio; alegría, sonrisas, todos tenían preparadas sus maletas para irse. Era su último día en el colegio.
En el salón de actos todos esperaban para despedir a esos compañeros. Llegada de familiares, todo a punto para la gran escena final; reparto de diplomas, palabras del director recordando anécdotas de ese curso, (todo era un cuadro perfecto), un piscolabis en el comedor, y llegó el momento: la despedida.
Salimos al hall del colegio; en ese momento despedida del director y de los profesores: “Que os vaya bien”, “aquí nos tenéis”, etc., etc.
En el hall del colegio había una persona de la que todo el mundo quería despedirse, el señor Mata; pero luego llegó el trago más difícil, el despedirnos nosotros mismos: “Adiós, ya nos veremos”, “llámame, sabes mi número de teléfono”, etc., etc.
Había familiares que querían estar con sus hijos en ese momento, otros dejaban que lo hicieran a su manera. Al despedirnos muchos sabíamos que no nos volveríamos a ver en la vida.
Ha pasado el tiempo, pero en mi mente todavía recuerdo ese día como si fuera ayer, nunca me he preocupado de tener contacto con esos compañeros de mi colegio, y ahora que lo habéis revivido, os doy las gracias por esta iniciativa porque será la llave que nos vuelva a unir otra vez, y cuando estemos juntos hablaremos con alegría de aquellos días en nuestro querido y añorado Colegio Provincial de Niños del Naranco.

Víctor Manuel García Fernández

lunes, 14 de febrero de 2011

El teatro

La vuelta al colegio tras el verano de 1973 nos sorprendió a muchos con una noticia triste, la de que Don Salvador había fallecido durante el verano. Ya no le veríamos en la tienda de la sala de juegos, ni jugando a las damas con los alumnos mayores, ni de bata blanca por el comedor.
Llegó procedente de La Coruña Don Francisco López, un salesiano de aspecto serio a primera vista pero con un gran sentido del humor y que contaba los chistes como nadie. Se hizo cargo de la actividad de teatro. Solía recordar a otro religioso que en tierras de Galicia le había transmitido el interés por esta actividad y de él alababa su gran sentido perfeccionista (“Ese dedo que pones así… ¿Por qué no lo colocas así?”). Don Paco concedía más libertad en la interpretación, pero insistía en aspectos básicos como no mirar al apuntador, no dar jamás la espalda al público, vocalizar mirando hacia delante, etc.
Él mismo se encargaba de hacer las adaptaciones de las obras, sobre todo cambiar los papeles femeninos por otros masculinos, ya que en general no se podía contar con mujeres para representarlos; de esa forma la esposa pasaba a ser el hermano o el cuñado… Se ocupaba de mecanografiar el libreto con papeles de calco. Así obtenía varios ejemplares. Todavía quedaba lejos la generalización de las fotocopiadoras.
Don Paco era un gran actor de comedia. En 1974 dirigió la obra "Los Caciques" de Carlos Arniches e interpretó el papel de El Alcalde. Conservo el libreto con su firma porque en 1978 se volvió a representar, pero en esa ocasión Don Paco, con su generosidad habitual, renunció a ese papel protagonista e interpretó el de alguacil.
En él aparecen escritos a lápiz (alguno tachado) los nombres de los actores: Paco, Julio Lobeto, Segis, Castaño, Solís, Óscar, Ardura, Santos, Sotelo, Ordieres, Luis, Mata, Dacal, Santiago, Carlos, Vicente Gallego, ilegible; ocho chicos: Lobeto, Víctor Robles, Barriada, Murcia, Tomás Martínez, Urbano, Bernardo y Juan Antonio.
Ese año o el siguiente representaron una comedia de enredo muy divertida: “Cuñada viene de cuña”. Los papeles femeninos fueron interpretados por Carmen, Asunción y Begoña, hijas de Amelia, responsable de cocina del colegio. En "Armando Gresca" hacía el papel del notario en una de las escenas más cómicas de la obra.
Otra comedia de muchísimo éxito fue “Una casa de líos” de Álvaro Portes. Pero donde causó sensación como actor fue interpretando “El médico a palos” de Moliere.
Por esos años también se representó "Corona de Amor y Muerte", drama de Alejandro Casona basada en la vida y muerte de Inés de Castro, protagonizada por Carmen Pesquera y Segismundo Meana. Los dos bordaban el papel y la escena final con la coronación de Inés, muerta, resultaba conmovedora. Tuve la suerte unos años más tarde, en 1982 como exalumno, de acompañarles en una nueva versión también dirigida por Don Paco.
Don Paco transmitía entusiasmo a la hora de ensayar. Solamente en una ocasión lo recuerdo preocupado por una obra que no acababa de salir; se trataba de “Escuadra hacia la muerte”, de Alfonso Sastre. Pablo, Priede, Capellín, Álvaro y yo intentábamos dar vida a los cinco soldados de una obra antibelicista y con gran complejidad psicológica, pero muy lenta en el discurrir de la acción. Paco, al ver que no salía, nos propuso abandonarla. Quizá eso fue un acicate para esforzarnos más (Don Paco era un gran psicólogo); seguimos adelante y el resultado fue bastante digno.
Prefería las comedias, pero había dos dramas que le hubiera gustado poner en escena: “En la ardiente oscuridad”, de Buero Vallejo, un drama sobre la ceguera y donde sus protagonistas se enfrentan a ella desde la resignación o la rebeldía, y “Todos eran mis hijos”, de Arthur Miller, en la que destaca el personaje del padre atormentado por los remordimientos.
Don Paco falleció prematuramente a la edad de 62 años en 1995 en Avilés, muy cerca del colegio al que tantos esfuerzos dedicó. Sirvan estas líneas como homenaje a un hombre generoso, alegre y bueno. Un defensor del teatro como actividad formativa, siguiendo el espíritu de Don Bosco, y que giró en torno a él durante más de una década en el Colegio del Naranco.
Salvador Fernández

martes, 11 de enero de 2011

Luis Ángel Sánchez (1961-68)


Hola. Yo me llamo Luis Ángel y estuve en este colegio varios años desde que se inauguró en el 61 hasta el 68.
Esta es la única foto que conservo de los tiempos en que estuve allí; es en el campo de fútbol que había. Aquí, como bien dice Salvador jugábamos varios partidos al mismo tiempo entre distintos cursos; era una liada pero nos arreglábamos. El campo era un pedregal; teníamos siempre las rodillas llenas de arañazos de caernos al suelo. Cuando iba a haber algún partido con otro equipo de fuera, bien fuera contra los del Masaveu o algún barrio de Oviedo, pintaban las líneas del campo con una lechada de cal; esto lo hacía el padre consejero ayudado por algunos de nosotros. Yo jugué en el equipo del colegio una temporada, unas veces con mayor suerte porque palizábamos a algún equipo y otras con menos porque nos zurraban a nosotros.
El que más goles nos metía era un equipo que se llamaba "Juventud Asturiana"; estaban bien entrenados y creo que jugaban ya en alguna categoría.
Yo hace cuarenta y pico años que estuve allí. De los compañeros y algún amigo de los que estaban nunca más volví a saber; cada uno siguió la ruta que la vida le trazó, pero deseo que les haya ido bien a todos y hayan tenido suerte en la vida, al igual que a los maestros salesianos y seglares que había allí.
Algunos nombres que recuerdo de amigos y compañeros, aunque de algunos su cara se me escapa a la memoria, son: Luis Chao, Sixto, Tinín, José María, Juanín, Blas y Lavandera (que jugaban muy bien al fútbol); también estaban Julito, los hermanos Figueras, Emiliano (a este sí lo volví a ver; trabajamos juntos en una empresa en Madrid y en Valencia, pero poco tiempo)...
En fin, en otro momento comentaré algun recuerdo que vaya surgiendo, y animo a los alumnos que estuvieron en el colegio a que pongan aquí sus comentarios y recuerdos de aquellos tiempos duros unas veces, felices otras.
Un saludo a todos.
Luis Ángel

martes, 4 de enero de 2011

Tarjeta postal con la foto del colegio

Esta era la tarjeta postal "oficial" del colegio. No recuerdo el precio ni cómo se adquiría; sí que también se disponía de sobres y papel con el membrete del colegio. Las cartas eran el principal elemento de comunicación con el exterior, con las familias; existía un buzón en el que se depositaba el correo de salida y el que llegaba era repartido en el comedor. Las llamadas telefónicas eran escasas y poco frecuentes.
Salvador Fernández

jueves, 23 de diciembre de 2010

1974. Alumnos del Colegio del Naranco en los Juegos Escolares

De izquierda a derecha, arriba: ¿-?, ¿-?, José Luis López, ¿-?, Palicio, Fuentecilla, ¿-?; abajo: Constantino, Valea, Víctor Manuel, Celestino, José Antonio, Pepe, Salvador, Buylla, Calzón, Adolfo, ¿-? y Chemari sentado.
La foto fue tomada por D. Juan Llamas, maestro de taller y coordinador de deportes, en la primavera de 1974 en el Orfanato Minero de Oviedo.
Aparecemos alunmnos de varios cursos (5º, 6º y 7º de EGB) que participábamos en los juegos escolares de atletismo, en distintas modalidades de carreras, saltos y lanzamientos. Se competía en distintas sedes: el Orfanato Minero, el Cristo, la Universidad Laboral de Gijón...
Salvador Fernández